miércoles, 27 de agosto de 2008

Imaginación

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Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), la palabra imaginación tiene varias definiciones, me tomaré el atrevimiento de tomar dos de ellas que me parece que tienen un especial valor. La primera de ellas cita que la imaginación es la facultad del alma que representa las imágenes de las cosas reales o ideales, y la segunda cita que es la facilidad para formar nuevas ideas, nuevos proyectos, etc.
todos podemos concebir a la imaginación de esa manera, y es totalmente válido, pero yo quiero ir mas allá, en el fondo de la capacidad racional del ser humano, donde se abstraen los conceptos, la información exterior, el conocimiento, está el rincón de la fantasía y de los sueños a largo plazo: la imaginación, esa capacidad extraordinaria del ser humano para maximizar o minimizar el mundo a su antojo, para crear o modificar la realidad, y aunque a veces tengamos que aterrizar y volver al mundo, el imaginar es parte fundamental de nuestra vida, porque gracias a ella nos podemos proyectar a largo plazo, podemos darle un respiro a la cotidianidad, podemos dejar volar las ideas.
Hoy en día, lastimosamente, por cuestiones del afán del mundo, de los inmensos y continuos avances tecnológicos, o simplemente por el llamado "stress", hemos dejado a la imaginación abruptamente porque no tenemos ya tiempo, porque creemos que es cosa de niños, o porque simplemente ya el mundo nos tiene todo preparado y no sentimos la necesidad de usar nuestra propia creatividad, hemos perdido la inquieta capacidad de asombro.
Pero debemos volver a nuestros comienzos, cuando no existía un televisor o un computador, ¿qué se hacía para divertirse?, se dejaba entonces volar la imaginación de manera tal, que una simple caja vieja se convertía en un sin fin de sitios u objetos donde nos seníiamos libres, donde un simple lápiz podía crear un mundo de abstracción y belleza, y este tipo de cosas, que hoy, por la edad, o no sé por qué, ya olvidamos.
Entonces, volvamos a esa niñez, a esa simplicidad, donde no bastan las ideas ni los sueños, no dejemos de crear, no dejemos que la sociedad consumista y comercial nos congele a tal punto de dejarnos el pensamiento inhérte.
Está bien vivir en la realidad, y estar enfocados, pero de vez en cuando, hay que darse un respiro de este mundo complejo y frio, lleno de guerra e incomprensión, y darle campo a nuestra amiga compañera de batalla, la Imaginación.

Jael Adriana Sánchez Gutiérrez